Pelear en un tercer piso
en un segundo,
en planta baja
pelear en el
jardín.
Cerrar la
puerta y decir: “Adiós”
Vos te quedás
fumando
con un brazo
cruzado
entre el portón
y la puerta.
Yo me escapo un
par de cuadras
me siento en la
acera
me prendo
también un cigarro
para escampar
un rato
y seguir.
Subir la Calle
Vieja a pie
a esa hora de
la madrugada
ya pesa como un
buen sermón
Al llegar a
casa apenas quedan fuerzas
para frotarse
los pies con el paño
y dormir casi
seco
casi bien.
Al día
siguiente me disculparías
te disculparía.
Para otro día
queda la tragedia
de la escalera
de caracol.

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