lunes, 30 de junio de 2014

AGUACERO SOBRE EL TEJADO Y ALREDEDOR



Digo, por ejemplo
que el cielo tiene voluntad de llover
que se ha solidarizado conmigo
y sonrío viendo a los helechos que aguantan penitentes
esta parida que cae del cielo.

El cristal de la ventana se llena de aliento
del sudor de su cuerpo sin poros.
Dibujo, solitario
formas que no son más que transparencias
y veo por horas, por días enteros
los millones de gotas que caen
a la bocaza abierta de mi patio.

Afuera cada vez son menos los que se dejan mojar
- Después de todo -
La lluvia ya es voluntad mía
y a nadie le importa los charcos ajenos.

Cuando llovía - antes - los charcos eran de todos
o al menos de nosotros
los pateábamos como locos, como niños
hasta que dejaban de importarnos
y no había ya ropa, ni calle, ni casa esperando
solo dos personas mojadas con lluvia alrededor.

Por ahora llueve y el cielo seguirá cayendo.
Hace al aire un universo

Un montón de diminutos reflejos. 

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